EL ARTE DEL MODELAJE

El arte de la fotografía depende de varios factores con naturalezas muy diferentes. Desde la importancia del talento innato pasando por la constancia y la búsqueda de nuevos lenguajes a través de técnicas de lo más variadas. En esa búsqueda de una personalidad propia también aparecen factores externos a nosotros mismos y nuestras posibilidades. Se trata de los modelos.

El uso de modelos se viene llevando a cabo desde la época en que la pintura y escultura empezó a crear figuras humanas. Desde entonces, libros (tanto ensayos serios como novelas históricas sin más  interés que el de entretener) han enseñado cómo se llevaba a cabo el papel (en ocasiones tedioso) de los pases de modelaje, una acción llevada a cabo en infinitas veces por personajes de la realeza y alta burguesía del momento.

En la fotografía también se llevan a cabo sesiones de modelaje en estudios o en exteriores con motivo de series personales del propio autor, sesiones fotográficas promocionales concertadas con ciertas marcas publicitarias o incluso con los mismos protagonistas y medios. En este sentido, cabe destacar que tienen cabida desde la fotografía de alto standing pasando por la fotografía infantil o las sesiones realizadas por motivos como bodas y enlaces conmemorativos.

CÓMO ELEGIR UN BUEN MODELO

Aunque ya existen agencias de casting que pueden realizar el proceso de selección de los modelos que formarán parte de tus nuevas sesiones, esta práctica sigue utilizándose casi exclusivamente por parte de los fotógrafos más top del planeta. Para cualquier otro profesional, la elección es personal y por ello ha de tener mucho cuidado y buen ojo en la misma.

Para empezar, uno ha de tener claro qué está buscando. Tener las ideas claras es fundamental para conseguir todo propósito y, en la fotografía, también. Prepararse una sesión, contar con la localización, las herramientas que acompañan a la cámara y el tipo de imágenes que se quieren tomar, será muy importante para ayudar a que el modelo elegido esté totalmente cómodo.

Aunque pueda resultar extraño, dos de los mejores métodos para selecionar al modelo ideal son tan sencillos como dispares. Uno de ellos aboga por la libertad de expresión del propio modelo a la hora de l posado y, la otra, por la interacción entre fotógrafo y modelo. Una distendida conversación dará lugar a una mayor confianza entre ambas partes y conseguirá mejores resultados en las instantáneas realizadas.

 

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